
Construir una escalera exterior peldaño a peldaño permite adaptar cada escalón a las irregularidades del terreno y garantizar seguridad y durabilidad. Este método es ideal para jardines, patios o terrenos con pendientes variables, parques nacionales y reservas naturales, entre otros espacios, ya que cada peldaño se coloca y ajusta de manera independiente.
Se ofrece, entonces, flexibilidad, personalización de los proyectos y mejor integración visual y estética con el entorno. Veamos el paso a paso de este trabajo:
1. Preparación del terreno

Antes de instalar cualquier estructura o escalón el primer y fundamental paso es preparar el terreno. Para ello se requiere de experiencia profesional y técnica y se ejecuta de esta manera:
- Limpieza de la zona de piedras, maleza, raíces y/o escombros.
- Marcado de la línea de la escalera según la pendiente deseada y adaptada a cada proyecto.
- Nivelado necesario en los puntos de apoyo para asegurar estabilidad de la estructura.
- Compactado del suelo y, si es necesario, añadido de una capa de grava o arena para mejorar el drenaje natural de la zona.
- Instalación de una base bien preparada, lo cual es vital para que la escalera no se hunda ni se desplace con el tiempo y mantenga su ergonomía y seguridad.
2. Colocación y anclaje de los soportes de acero que serán el esqueleto del sistema.

Este paso es muy importante, ya que los peldaños modulares requieren esta armazón que sostengan cada escalón. En consecuencia, es necesario:
- Marcar la posición exacta de cada soporte según la altura de los peldaños elegida para el proyecto.
- Fijar los soportes al terreno con tornillos o anclajes adecuados.
- Asegurar que cada soporte esté perfectamente nivelado. En este caso, un error afectará toda la escalera. Estos anclajes proporcionan rigidez y durabilidad, sobre todo en exteriores donde el suelo puede moverse con el tiempo.
3. Montaje de huella y contrahuella

Una vez que el armazón cuente con soportes firmes, se procede al montaje de cada peldaño. Para ello se sigue este proceso:
- Colocación, primero, de la huella. Es decir, la parte horizontal por donde se pisa.
- Se añade la contrahuella que es la parte vertical. Este paso va a depender de si el diseño lo requiere o no. En otras palabras, se omite cuando se trata de escaleras flotantes o abiertas.
- Ajustar cada peldaño según el nivel de los soportes y la pendiente del terreno y siempre en función de cada proyecto y la preparación que se haya hecho en la zona.
- Verificación de la alineación y la distancia entre peldaños antes de fijarlos definitivamente. Este paso no solo asegura comodidad al subir y bajar, sino que es vital para evitar escalones desiguales.
4. Construcción progresiva de la escalera

Este es el último paso, pero su importancia es tanta como el primero. La instalación se realiza peldaño por peldaño y revisando siempre el nivel y la alineación. Para ello se debe cumplir con el siguiente procedimiento:
Colocación de un peldaño, ajustarlo, fijarlo y continuar con el siguiente. Esta progresión permite adaptarse a irregularidades del terreno e ir verificando las medidas.
Al finalizar, hay que revisar toda la escalera y ajustar las pequeñas diferencias (si las hubiere) para seguridad y estética.
La construcción progresiva en estas escaleras es lo que garantiza que sea estable, segura y perfectamente integrada en exteriores con terrenos irregulares.
